Nuestros movimientos, nuestras acciones y nuestra capacidad de reacción en determinadas situaciones aportan mucha información en un contexto global donde nos convertimos en meras fichas de ajedrez. Un tablero que se convierte en un espacio único donde a veces se desconocen o ignoran las verdaderas “reglas del juego”. Toda esa información es de vital importancia para poder analizar e investigar de forma estratégica la esencia de nuestras relaciones en un contexto determinado. Es ahora más que nunca cuando el protocolo – visión plástica del poder (entre otras)- y la seguridad – salvaguarda de la integridad del ser humano-  se convierten en piezas claves para entender la estrecha vinculación entre ambas y obtener así información relevante de primera mano.

Nunca debemos olvidar que protocolo y seguridad van siempre unidas de la mano para que cualquier reunión, negociación, visita oficial/privada, etc. en el ámbito institucional, privado o de empresa al más alto nivel concluya con éxito en la esfera de las relaciones institucionales e internacionales. Pero, ¿qué relación estrecha existe entre el protocolo y la seguridad con los tiempos que corren? La respuesta la encontramos con la siguiente palabra clave:  ámbito sociológico y geográfico.

Por un lado, contamos con la denominada “inteligencia geográfica” donde se analiza e investiga un lugar determinado en lo referente al tema cultural. Es decir, dicha inteligencia geográfica se encentra en estudiar el comportamiento humano y las relaciones sociales dentro de un marco geográfico específico. Por otro lado, contamos también con la denominada “inteligencia sociológica” donde se tomarán como punto de partida los hábitos y las costumbres de una sociedad en concreto.

Saber cómo una sociedad en concreto interactúa y se relaciona entre sí y con su exterior, basado en una herencia cultural y social transmitida a lo largo del tiempo, es una rica fuente de información que si la aplicamos con “inteligencia estratégica” servirá de punto de unión en materia de seguridad. Por tanto, entender el significado y el origen de aquellos actos más simples y cotidianos son una forma de entender el comportamiento y actitud de una sociedad en un tiempo y espacio determinado. El protocolo social en este sentido se convierte en una pieza clave y determinante para obtener información de gran valía para todo lo que concierne a materia de seguridad.

El protocolo social es el sello de identidad de una cultura y sociedad determinada que nos ofrece mucha información al respecto si sabemos gestionarla de manera “estratégicamente inteligente”. Inmiscuirse en este tipo de hábitos y costumbres culturales hacen que el ambiente sea más distendido y afable a través del cual se puede obtener una gran cantidad de información al respecto; máxime cuando estamos tratando con temas de seguridad.

Es mucho más fácil obtener información de forma muy estratégica cuando nos adentramos en una sociedad diametralmente opuesta a la nuestra. Analizar el comportamiento e interacción de las relaciones entre los habitantes de un territorio en concreto aporta un conocimiento exhaustivo y real que podrá utilizarse en beneficio propio y de los demás con objeto de preservar un bien muy apreciado: la paz. Es por tanto la seguridad la encargada de velar por ese camino hacia la paz…

 También es importante dar un valor añadido a los ámbitos de protocolo y diplomacia en materia de seguridad ya que son indicadores fiables de comportamiento comunicacional, tanto verbal como no verbal, de una sociedad en un tiempo, espacio y contexto determinados. El protocolo es el arte de comunicar y la diplomacia el mecanismo de cómo comunicar a través de unos intereses en política exterior y negociación. Demos el valor que se merece al protocolo y a la diplomacia, incluyendo su valor estratégico en materia de seguridad, ya que constituyen la esencia y, a la vez, la herencia cultural de todo un pueblo. Son por tanto fuentes de información y conocimiento ilimitado que están a nuestra disposición y servicio para que sean analizadas de forma “estratégicamente inteligente” con unos objetivos y propósitos claros.

Abramos nuestro campo de visión para que el protocolo deje de ser algo obsoleto, rancio y sin utilidad. El protocolo es una poderosa herramienta de “inteligencia estratégica” que mucho tiene que aportar en el contexto institucional e internacional; máxime en materias de seguridad. Pongamos en valor la esencia del protocolo para embriagarnos de una herencia transmitida por los siglos de los siglos en su más amplio sentido y así trazar el devenir de todo el capital humano que forma ese gran ente denominado “sociedad”.

Fotografía portada: 愚木混株 cdd20

 

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