La nueva «escenografía protocolar» en el contexto internacional

          El panorama internacional en materia de relaciones institucionales y de negociación se ha visto modificado por la terrible pandemia del denominado COVID-19 que asola a toda la población mundial. La forma de relacionarnos ha tenido que adaptarse rápidamente a los nuevos cambios imperantes; influyendo por tanto en cómo transmitir nuestro mensaje, qué pautas, mecanismos y estrategias usar; así como determinar los medios óptimos para hacerlo. En este contexto, la “escenografía protocolar” se va reestructurando a pasos agigantados como elemento estratégico en nuestras relaciones. Pero, ¿qué entendemos por “escenografía protocolar”? La respuesta la encontramos en todos aquellos elementos tanto tangibles como intangibles que configuran un “todo” a la hora de recrear el ambiente óptimo y armonioso para que un mensaje –tanto institucional como corporativo- llegue al público objetivo.

         El protocolo es la herramienta óptima que permite la representación plástica y visual del poder con un objetivo muy claro y definido: crear una percepción positiva por parte de los públicos. Por tanto, el protocolo (incluyendo la diplomacia) se convierte en el ente que moldea, contextualiza y pone en el primer punto de mira el mensaje que instituciones y empresas quieren transmitir. El protocolo se embriaga de la comunicación verbal, escrita y no verbal para dar forma y entidad a un mensaje que necesita y quiere traspasar fronteras, lenguas y culturas diametralmente opuestas.

        Hacer uso de una buena escenografía protocolar requiere mucho tiempo y esfuerzo donde previamente se han realizado las oportunas investigaciones, se ha desarrollado el formato adecuado para comunicar un mensaje, y posteriormente se ha evaluado esa puesta en escena con objeto de impactar con un mensaje subliminal a nuestro público en cuestión.

   Con los nuevos tiempos que corren, el protocolo, la diplomacia y la seguridad han ido adaptándose paulatinamente a la realidad; convirtiéndose en herramientas de inteligencia estratégica y emocional tanto para gobiernos, instituciones, entidades, organizaciones, etc. como para el mundo empresarial. Pero, ¿cómo se materializan esos cambios en la nueva “escenografía protocolar”? La respuesta la encontramos en:

1. Forma de saludarnos: en el artículo que publiqué el pasado día 17 de marzo titulado: “¿Cómo afecta el COVID-19 al protocolo internacional?” (https://pedrolsanchezconsultancy.com/como-afecta-el-covid-19-al-protocolo-internacional/, se pone de manifiesto cómo el saludo (apretón de manos o simplemente darse la mano como un gesto de cortesía y respeto hacia nuestro interlocutor) se verá afectado; máxime en culturas donde el contacto físico es vital. El problema surge cuando esa forma de saludarnos está basada en una herencia histórica y cultural. En este sentido, la inclinación de cabeza hacia nuestro interlocutor como señal de respeto y saludo se convertirá, probablemente, en la acción más destacada en contextos multiculturales.

2. Nuevo elemento en el código de vestimenta: aparición de las múltiples y variopintas mascarillas para protegernos del COVID-19 donde el color usado se convierte también en un elemento transmisor de mensaje. Podemos hacer la comparativa con el uso de los colores en las corbatas, en el caso de los hombres, y como otro complemento más en consonancia con el vestido de las mujeres. Veremos cómo el uso del color de la mascarilla cambiará dependiendo de nuestra presencia e intervención social. Se convertirá, pues, en un complemento más que nos proporcionará una gran cantidad de información sobre nuestra personalidad, nuestro estado anímico, nuestro mensaje corporativo o institucional, etc. como lo viene haciendo la elección del color de las corbatas. El poder de la simbología del color empieza, por tanto, a mostrarse en un nuevo complemento del cual habrá que analizar detenidamente.

3. Supremacía de la comunicación no verbal: La comunicación no verbal siempre ha jugado un papel muy importante en la “escenografía protocolar” ya que es también un elemento transmisor del mensaje corporativo o institucional y fuente de información. Las microexpresiones (movimientos involuntarios de los músculos de la cara en momentos especialmente emotivos) serán ahora un poco más difícil de detectar debido al uso de las mascarillas para proteger boca y nariz de la terrible pandemia del COVID-19. Recordemos por ejemplo que pasarse la lengua por los labios, acariciarse la cara o la barba indican que el sujeto en cuestión intenta tranquilizarse cuando se enfrenta a una situación estresante. O simplemente cuando exhibimos una sonrisa falsa o social, la comisura de los labios se estira hacia los lados. Tampoco olvidemos que cuando estamos estresados, tendemos inconscientemente a hacer que nuestros labios se oculten. También fruncimos los labios o los arrugamos cuando estamos en desacuerdo con algo o con alguien, o estamos pensando una posible alternativa. En este sentido, debemos centrar ahora más nuestra atención a la mirada, las manos, las piernas, el torso, los hombros, los brazos, etc. ya que parte de nuestras emociones se ocultan tras una mascarilla.

4. Comunicación digital: la revolución digital está ahora más patente en nuestra forma de relacionarnos con nuestro entorno y el exterior. Asistimos a unos momentos donde el factor más importante será la comunicación bidireccional (si no existe una retroalimentación o “feedback” entre el emisor y el receptor no existirá comunicación como tal). Esta comunicación será el punto de partida para las empresas e instituciones donde se pondrá constantemente en primer plano el tema de la “reputación” (un valor muy cotizado actualmente que sienta las bases de ese sello de identidad inequívoco de la entidad en cuestión). Cuando la imagen o la palabra no se correspondan con comunicación no verbal, la veracidad y la credibilidad estarán en el punto de mira. Toda la comunicación digital ha de estar perfectamente diseñada, planificada y, posteriormente, evaluada siguiendo las directrices del Plan de Comunicación digital de las entidades. En caso contrario, el público cambiará su esquema y percepción mental sobre la institución, organización, entidad, empresa, etc. Por consiguiente, las consecuencias puede ser sumamente nefastas.

5. La seguridad al más alto nivel: el COVID-19 ha planteado una nueva cuestión a escala internacional: la cultura de la seguridad y la defensa. Esta cultura, a veces muy desconocida y carente de valor para la ciudadanía por falta de conocimiento, tiene como objetivo principal la revisión de riesgos y amenazas que sufrimos actualmente: por ejemplo el terrorismo, las ciberamenazas, las pandemias, el crimen organizado, el espionaje y un largo etcétera. De esta manera, es vital diseñar una estrategia de seguridad nacional donde la comunicación se convierta en un elemento indispensable para abordar cualquier crisis. Proteger los intereses de España y, por consiguiente, los intereses de cada Estado en el exterior, se convierten también en una pieza clave para la seguridad nacional. En el caso empresarial, la seguridad se convierte hoy más que nunca en un valor primordial por lo expuesto anteriormente y al estar en contacto con nuevos mercados y actores. Es importante dar un valor añadido a los ámbitos de protocolo y diplomacia en materias de seguridad ya que son indicadores fiables de comportamiento comunicacional, tanto verbal como no verbal, de una sociedad en un tiempo, espacio y contexto determinado. Aplicando la comunicación no verbal en materia de seguridad, diremos que los comportamientos no verbales constituyen aproximadamente entre el 60 y 65 por ciento de toda la comunicación interpersonal. Este tipo de comunicación puede revelarnos los verdaderos pensamientos e intenciones de una persona debido a su aplicabilidad universal. Por consiguiente, la seguridad se convierte en una poderosa arma de inteligencia estratégica; máxime con la aparición de esta terrible pandemia global llamada COVID-19.

        La escenografía protocolar está cambiando paulatinamente y adaptándose a la nueva realidad en el panorama internacional. Pero nunca debemos olvidar la esencia del protocolo, la diplomacia y la seguridad ya que actualmente se configuran como auténticas herramientas de inteligencia estratégica.

 

Pedro L. Sánchez 
Protocol & Diplomacy Consultancy
www.pedrolsanchezconsultancy.com

 

Fotografía: Fuente Pixabay (Funky Focus)

 

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